Valentina Rosendo Cantú, mujer indígena Me’phaa (tlapanecas), oriunda de una comunidad que se ubica dentro del municipio de Ayutla, en la Montaña de Guerrero, región marcada por la pobreza y la exclusión.

El 16 de febrero del 2002, cuando Valentina tenía apenas 17 años de edad y su hija escasos tres meses, mientras se encontraba lavando en un arroyo cercano a Barranca Bejuco, comunidad donde vivía, fue abordada por ocho soldados del 41 Batallón de Infantería, quienes le preguntaron por el paradero de hombres “encapuchados”. Cuando respondió que no conocía a ninguno, le apuntaron con sus armas y amenazaron. Luego le enseñaron una fotografía y le preguntaron por la identidad de la persona retratada. También le mostraron una lista de 11 nombres, donde figuraban integrantes de lo que a la postre sería la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa (OPIM). Un soldado golpeó a Valentina en el estómago con la culata de su rifle, haciéndola caer al suelo; otro le jaló el pelo mientras la seguía interrogando. Finalmente, ante la mirada del resto de los soldados, dos de ellos la violaron sexualmente y torturaron.

Tras ser agredida, Valentina inició un difícil peregrinar, caracterizado por la negligencia, el encubrimiento y la discriminación. En el ámbito de la justicia, las investigaciones fueron parciales y poco diligentes.

Después de que fueron agotados todos los recursos nacionales sin que los responsables fueran sancionados, el caso fue presentado ante la Comisión Interamericana durante el año 2003. Una vez que esta instancia consideró probadas las alegaciones, determinó someter los casos a la jurisdicción de la Corte Interamericana durante el 2009.

Fuente: Inés y Valentina: Romper El Muro De La Impunidad. Dossier informativo. Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan