Los problemas de las mujeres se multiplican y diversifican en directa vinculación con un contexto económico, cultural y ambiental que provoca empobrecimiento, perpetuación de los esquemas sexistas y degradación ambiental, principalmente en el área metropolitana cuyo crecimiento se realiza bajo los imperativos de la interoceanidad.

Aunque ha aumentado la conciencia sobre las desigualdades, sigue siendo demasiado escasa la participación en áreas clave de decisión y poco compartido el poder público, sobre todo los cargos de elección popular.

Tres son los interlocutores principales hacia los cuales los movimientos y organizaciones de mujeres en Panamá dirigen sus propuestas: al Estado, mediante la elaboración de leyes, políticas públicas y fortalecimiento del organismo gubernamental especializado; a la sociedad civil, mediante la creación de espacios de alianzas, de reflexión e información, producción de conocimientos y difusión; y a las instituciones y agencias internacionales.

Las mujeres queremos codecidir en todos los campos de la vida social. Nuestra ciudadanía no se restringe a propuestas para la superación de la discriminación de género. Los problemas de la sociedad son nuestros problemas y la discriminación de género atañe a toda la sociedad y no solamente a las mujeres.

Queremos trabajar conjuntamente en la elaboración e implementación de proyectos para eliminar la discriminación de sexo, raza, etnia y clase. Las omisiones y silencios en estas materias fomentan la inequidad.

Sólo así será posible que la participación y ciudadanía de las mujeres sea ejercida desde la libertad y no desde la manipulación política, el condicionamiento cultural o el imperativo de la subsistencia económica.

Este documento se nutre de las vivencias y deseos de transformación de una variedad de colectivos de mujeres organizadas en la Alianza del Movimiento de Mujeres, las cuales se encuentran encaminadas hacia el VII Encuentro Nacional de Mujeres a celebrarse en julio del 2010. Los Pre encuentros son un espacio para analizar y debatir entre nosotras lo que pasa en Panamá y sus impactos en nuestros cuerpos, familias y comunidades. Si tenemos esta mirada crítica podemos identificar los caminos comunes que como mujeres organizadas podemos construir.