CLADEM Panamá – El Ministerio de Educación de Panamá negó la posibilidad de continuar impartiendo clases de educación sexual contra el VIH/SIDA por motivos religiosos, a pesar de ser Panamá un Estado laico por Constitución.

Por Haydée Méndez Illueca *

Es cierto que históricamente le debemos mucho a la iglesia católica en el aspecto educativo, porque mantuvo viva la cultura durante toda la edad media y sigue jugando un papel importante en la educación de nuestros jóvenes. Sin embargo, la iglesia católica en nuestro caso y otras iglesias en otras culturas, siguen siendo también uno de los pilares del patriarcado. La Iglesia no se adapta a las circunstancias ni al contexto actual. Insiste en contra de la homosexualidad, el aborto, el divorcio, la eliminación del celibato, el sacerdocio de mujeres y el control de la natalidad, a no ser que sea mediante la abstinencia sexual más rigurosa y ortodoxa. Añora un modelo de familia que ya es casi inexistente en nuestros días.

La educación contra la pandemia del VIH/SIDA ha recibido un impulso de la organización Aid for Aids, que obtiene fármacos para un grupo de personas por un costo de 63 mil dólares mensuales, por medio de un sistema de reciclaje de medicamentos que hay en los Estados Unidos. También brindan ayuda a niños en tratamiento y atención a todo el que lo necesite, grupos de apoyo, sustento psicológico, capacitación a los profesionales de la salud y forman jóvenes activistas en los ámbitos comunitarios acerca de cómo prevenir la transmisión. Lo más importante era que estos programas estaban complementados con clases de educación sexual en los distintos colegios laicos del país. El actual gobierno de Panamá no ha permitido continuar impartiendo estos cursos que dotaban de conocimientos a los estudiantes para cuidar su salud.

Se cree públicamente que la ministra de Educación pertenece al Opus Dei. Cuando le han preguntado sobre esto al entrevistarla, ni lo niega ni lo confirma, pero se sabe que esta es una organización reservada y que ninguno de sus miembros va a admitir su membresía. Según el coordinador del programa de capacitación, la decisión provino de los rangos medios del ministerio de Educación. Se explicó que la línea gubernamental para prevenir el VIH era la abstinencia, a pesar de que esta alternativa sólo tiene el 1% de eficacia. El Ministerio de Educación se niega a hablar sobre el tema.

Según Albert Einstein, “locura es seguir haciendo lo mismo, esperando resultados diferentes”. Si queremos una educación no sexista y anti-discriminatoria, necesitamos que en las aulas se imparta una educación laica, científica y libre de supersticiones y estereotipos de género. Lamentablemente, la influencia de la Iglesia Católica no lo permite.

 

(*) Haydée Méndez Illueca 

Doctora en Derecho con especialización en Género y Derecho Penal; escritora, feminista, conferencista y docente en temas de derechos humanos de las mujeres.